¿Qué son los biorresiduos ?
Los biorresiduos son aquellos residuos orgánicos biodegradables procedentes de restos vegetales de viviendas, jardines, parques y actividades del sector servicios. También incluyen los residuos de alimentos y de cocina generados en hogares, oficinas, restaurantes, comercios, comedores y servicios de restauración colectiva, así como otros residuos similares producidos en instalaciones dedicadas a la transformación de alimentos.
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Fracción |
Componentes incluidos |
Gestión |
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Residuos alimentarios y de cocina
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Restos de la preparación y manipulación de alimentos, sobras de comida, alimentos en mal estado, y excedentes alimentarios que no se han comercializado o consumido (separados de su envase o embalaje). |
Se recoge de forma separada para su tratamiento posterior (compostaje o digestión anaerobia). También puede gestionarse en origen mediante compostaje doméstico o comunitario. |
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Fracción vegetal no leñosa |
Fracción vegetal en forma de restos vegetales de pequeño tamaño y carácter no leñoso, por ejemplo los procedentes de la jardinería doméstica (césped, malas hierbas, hojarasca, pequeñas ramas) |
Puede gestionarse junto con la fracción anterior o de manera independiente según el sistema de recogida. También puede gestionarse en origen mediante compostaje doméstico o comunitario. |
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Fracción vegetal leñosa |
Residuos vegetales de mayor tamaño y de tipo leñoso. (ramas gruesas, troncos, restos de poda y jardinería). |
Requiere una logística de recogida específica por su volumen, necesidad de tratamiento diferenciado y generación estacional |
¿Dónde se generan?
Los biorresiduos se producen en diferentes ámbitos de nuestra actividad cotidiana: hogares, comercios, establecimientos de restauración, industrias y servicios municipales. Entre ellos destacan los restos de alimentos y los residuos vegetales procedentes de jardines, parques, podas y trabajos de mantenimiento de zonas verdes. En conjunto, constituyen una de las fracciones más importantes de los residuos municipales, superando el 40 % de su peso.
Hogares
En las viviendas, la principal fuente de biorresiduos son las actividades relacionadas con la alimentación. Aquí se incluyen restos de comida, peladuras, partes de alimentos que no se consumen, productos deteriorados o caducados, así como pequeños residuos vegetales procedentes de jardines, terrazas, huertos o trabajos de poda.
Industria alimentaria
Las empresas dedicadas a la producción y transformación de alimentos generan numerosos residuos orgánicos durante sus procesos. Entre ellos se encuentran restos de frutas y verduras, peladuras, hojas, tallos, partes no aprovechables o productos que no cumplen los requisitos para su comercialización. Por sus características, muchos de estos residuos son similares a los generados en los hogares.
Comercios, restauración y hostelería
Restaurantes, bares, hoteles, comedores, supermercados, fruterías, carnicerías y otros establecimientos alimentarios producen biorresiduos principalmente durante la preparación y elaboración de alimentos. También se generan por productos sobrantes, excedentes que no han sido vendidos o alimentos deteriorados y que ya no son aptos para el consumo.
Equipamientos y servicios municipales
Los ayuntamientos también generan biorresiduos, especialmente como consecuencia del mantenimiento de parques, jardines, zonas verdes y huertos municipales. A estos se suman los residuos orgánicos producidos en centros educativos, edificios municipales, fiestas, actividades y otros eventos públicos.
En España, cada habitante generó en 2023 una media cercana a 464 kg de residuos municipales. Esta cifra engloba los biorresiduos y otras fracciones, como papel, cartón, vidrio o plásticos, y permite comprender la importancia de reducir, separar y gestionar correctamente los residuos que producimos.
¿Por qué es importante gestionar correctamente los biorresiduos?
Una gestión adecuada comienza con la prevención y la separación en origen. Cuando los residuos orgánicos se recogen de forma diferenciada, pueden aprovecharse mejor y convertirse en nuevos recursos, reduciendo al mismo tiempo su impacto ambiental.
Entre sus principales beneficios destacan:
¿Cómo es el ciclo de gestión de los biorresiduos?
La gestión de los biorresiduos tiene una doble importancia: ambiental y normativa. La Ley 7/2022, de 8 de abril, establece la obligación de recoger separadamente los biorresiduos desde el 31 de diciembre de 2023. Esta separación facilita su posterior tratamiento y contribuye a mejorar tanto la calidad del resto de las fracciones como los niveles globales de reciclaje.
La normativa también establece unos objetivos progresivos de preparación para la reutilización y reciclado de los residuos municipales:
El objetivo final es cerrar el ciclo de la materia orgánica, convirtiendo los residuos en nuevos recursos. Para ello, siempre que sea posible, se debe favorecer el tratamiento en el propio lugar donde se generan o en instalaciones próximas, siguiendo los principios de proximidad y autosuficiencia.
El proceso puede resumirse en cinco fases:
1. Prevención
La primera opción debe ser evitar que los residuos lleguen a generarse. Esto implica reducir el desperdicio alimentario, mejorar los procesos de consumo y producción y evitar la generación innecesaria de restos vegetales.
2. Separación en origen
Una vez producidos, los biorresiduos deben separarse del resto de residuos. Esta separación permite obtener una materia orgánica de mayor calidad y facilita su posterior aprovechamiento.
En determinados casos, los residuos separados pueden tratarse directamente en el lugar donde se generan mediante compostaje doméstico o comunitario. Cuando esto no es posible, deben recogerse de forma diferenciada y trasladarse a instalaciones especializadas, como el centro de tratamiento de residuos La Campiña de la Mancomunidad del Este en el caso de Daganzo.
3. Recogida separada
La recogida separada de biorresiduos es obligatoria para las entidades locales. Para ello pueden utilizarse diferentes sistemas, adaptados a las características y necesidades de cada municipio.
4. Tratamiento
Los biorresiduos recogidos selectivamente se trasladan a instalaciones específicas, donde pueden someterse principalmente a procesos de compostaje o digestión anaerobia.
Estos tratamientos permiten recuperar la materia orgánica y obtener productos aprovechables, como compost, digerido y, en el caso de la digestión anaerobia, biogás.
5. Retorno al suelo
El compost y el digerido obtenidos pueden utilizarse como fertilizantes o enmiendas orgánicas, contribuyendo a mejorar las propiedades del suelo y devolviendo nutrientes al medio.
De esta manera se completa el ciclo de la materia orgánica: los restos de alimentos y vegetales dejan de considerarse simplemente residuos y pasan a convertirse en recursos.
¿Cómo podemos prevenir la generación de biorresiduos?
De acuerdo con la jerarquía de gestión de residuos, prevenir su generación debe ser siempre la primera prioridad. Para ello pueden aplicarse diferentes medidas:
Más del 70 % del desperdicio alimentario se produce durante la fase de consumo, principalmente en hogares, establecimientos de restauración y comercios. Por ello, las decisiones cotidianas —planificar las comidas, aprovechar las sobras, congelar los excedentes o conservar adecuadamente los alimentos— pueden contribuir de manera significativa a reducir la cantidad de biorresiduos que generamos.
Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico